Entrevista a la Asamblea de los Educadores Ambientales de la Comunidad de Madrid

nuevo_logo_redcentrosTras un año de despidos peligra la Red de Centros de la Comunidad de Madrid. Los severos recortes y la ausencia de gestión suponen su verdadera amenaza. Hablamos con los compañer@s:

1.- ¿Cuál es la situación actual de los centros de educación ambiental gestionados desde la Comunidad de Madrid?
 
La Comunidad de Madrid acaba de firmar una estocada de muerte a la educación ambiental transformadora en los centros de la Red; este es el principio del fin de la educación ambiental más puntera o avanzada y que tuviera como cometido transformar las estructuras (sociales, políticas, económicas), y, sobretodo, los valores (humanos, educativos). Entramos en una era en la que la educación ambiental va a ser, para la Comunidad de Madrid, un mero escaparate cosmético y una forma de justificar su interés por la cuestión ambiental, un escaparate sin apenas trastienda ni trasfondo. Atender grupos escolares y visitantes de fin de semana, eso es hacia lo que va, hacia lo mismo que se hacía cuando se empezó con esto hace veinte años.
 
2.- ¿En qué han consistido los recortes y cómo han afectado a los trabajadores y a los programas educativos?
 
Los cinco centros que estaban en prórroga (Águila, Arboreto Luis Ceballos, Campillo, Manzanares y Polvoranca) acaban de sufrir, desde primeros de octubre, recortes en sus presupuestos del 50%, lo que ha significado, hasta el momento, el despido de 14 trabajadores, y en la práctica, el desmantelamiento de los programas realmente transformadores que existían en muchos de ellos: Programa Hogares Verdes (de la que los centros madrileños eran referentes nacional), promoción de la agroecología y la horticultura, impulso del voluntariado y la participación ambiental, fomento del consumo responsable, la movilidad sostenible, el compostaje doméstico, la protección de especies animales (Proyecto Sapo), vegetales y ecosistemas (Proyecto Ríos), etc.
 
La oferta educativa de estos centros sufre así un severo y grave retroceso, desde programas complejos que contemplaban la dimensión ecológica, social y territorial, hacia las simples actividades puntuales como la atención a grupos escolares y la información al público de fin de semana, que permiten, eso sí, que la administración mantenga números (visitantes), ofrezca imagen e intente maquillar su mala gestión. Estos centros saldrán a concurso, si hay dinero -circunstancia aún dudosa- en diciembre, y con la clara consigna de que se asignaran al «peor postor», es decir, a la empresa que menos dinero oferte por prestar el servicio. Una degradación en toda regla de lo que hasta ahora era la educación ambiental, donde los criterios educativos o técnicos pesaban un 60-70% en la oferta y los criterios económicos (las bajas) sólo lo hacían un 20-30%. Pues bien, a partir de ahora, en los pliegos de condiciones, lo económico pesará un 70% y lo educativo sólo un 30%. De la mano del Jefe de Área, Alberto Alonso Rodríguez (un puesto «a dedo» o de libre designación colocado en 2005, donde antes había un puesto técnico), el ultra-liberalismo ha desembarcado totalmente en la educación ambiental pública. Si el sector se caracterizaba por unos salarios para los educadores escasos (850-1000 euros), trabajando fines de semana y festivos, con esta política se asegura la absoluta precariedad e indefesión de los futuros educadores. ¡¡Se acabó, incluso, el tan anhelado por muchos mileurismo!! Retrocedemos los educadores, sobreviven los burócratas.
 
El resto de centros, otros seis (Hayedo, Caserío, BosqueSur, Fuenfría, Cuadrón y Rascafría), parece que dispondrán de los presupuestos hasta que salgan a concurso a lo largo de 2012 y además, varios de ellos (Fuenfría, Cuadrón y Puente del Perdón) firmaron en Julio expedientes de regulación de empleo (ERE) para reducir en un 15% el empleo y sueldo de los trabajadores. Además, desde marzo comenzaron los recortes en los presupuestos, en ese caso a las partidas de materiales, en la mayoría de los centros. En resumen, que ya no se dispone, en ningún caso, de los presupuestos iniciales.
 
3.- ¿Qué papel podría haber desempeñado el Servicio de educación ambiental?
 
Esta es sin duda una de las principales razones del actual estado de cosas. Unos técnicos (funcionarios) acomodados, dirigidos (¿?) por un Jefe de Área que ha actuado desde el principio como un burócrata, entendiendo como tal, a aquel puesto de responsabilidad que ni muestra interés real por la tarea (la propia educación ambiental) ni por los propios subordinados, en este caso, los educadores-trabajadores, el escalón más frágil de todo este farragoso engranaje administrativo: jefe de área, funcionarios, empresas contratistas y educadores-trabajadores. Un Servicio desnortado que cuando llegan los recortes los aplica, ¡¡qué original!! hacia abajo, hacia los trabajadores/educadores. Quien no sabe hacia donde va, cree que avanza aunque de vueltas o incluso retroceda.
 
4.- ¿Podríais poner algunos ejemplos de esta mala gestión?
 
– Ausencia de liderazgo y de rumbo. El Jefe de Área decide desde el principio no acudir a las reuniones de coordinación mensuales donde tanto coordinadores de los equipos educativos como técnicos-funcionarios del Servicio intentan organizar y coordinar las intervenciones educativas de la Red. Además, el Jefe de Área, se desentiende de los trabajadores antiguos cuando hay un cambio de empresa (CEA El Águila, enero 2007. CEA El Cuadrón, enero 2011) mientras que el anterior responsable velaba para que hubiera contactos y subrogación tácita entre los trabajadores antiguos y las nuevas empresas contratistas del servicio. El Jefe de Área deja paralizada la Estrategia de Educación Ambiental que se había estado trabajando durante 2002-2004. Decide así que la EA de la propia Comunidad sea una herramienta sin rumbo ni horizonte.
 
– Descoordinación interna. En mayo de 2011 cortan, sin previo aviso, el correo electrónico institucional a más de 40 trabajadores/educadores, su herramienta de trabajo. Eso, si no fue algo aún peor: una represalia de antemano por parte del Jefe de Área para crear un clima de miedo en el que ningún trabajador se fuera de la lengua de los recortes que se avecinaban y que por entonces ya se habían comunicado a las empresas contratistas y estas a los trabajadores.
 
– Mala coordinación externa para resolver los problemas ambientales existentes en las áreas de influencia de los Centros. En la mayoría de los centros donde para abordar problemáticas ambientales (por ejemplo, generación de residuos y necesidad de implantar recogida selectiva), tanto el Jefe de Área como los funcionarios del Servicio han sido incapaces de coordinarse o tejer alianzas para abordarlos, adoptando papeles de meros observadores o comparsas. No han sabido liderar, impulsar, seducir a otros departamentos de la Comunidad de Madrid y persuadirles, no saben crear clima educativo, no han sabido trabajar en red o tejer alianzas…
 
– Ausencia de un Plan de Comunicación y, por consiguiente, de relevancia mediática o social.
 
– Ausencia de relevancia educativa. Lógicamente, con un «simple ir tirando» o «viviendo de las rentas» no se teje una Red. La inmensa mayoría de los programas educativos nacen de los equipos educativos, y sobre todo, los de mayor relevancia o calado socio-ambiental. Se pregunta uno qué valor añadido, qué plus aportan los técnicos o funcionarios cuando carecen de experiencia educativa y tampoco son, precisamente, especialistas en cuestiones ambientales. En la mayoría de los casos su papel es de una mera supervisión y control de los equipos educativos. Mientras algunos centros reciben invitaciones casi mensuales para contar sus experiencias educativas, tanto dentro como fuera de Madrid, el Servicio no es referente educativo y está ausente de los foros de educación ambiental a nivel autonómico.  
 
5.- ¿Qué puede esperarse para el presente y futuro?
 
Con el actual Jefe de Área y el equipo de funcionarios actual, se puede esperar poco, les falta cualificación, voluntad y espíritu; así, la EA impulsada por la Comunidad va a ir muriendo poco a poco, pues seguirá perdiendo relevancia política y presupuestaria.
Si lo liderara un puesto técnico con solvencia y legitimidad educativa (una persona realmente preparada y con tablas en las lides educativas), más un serio reciclaje profesional de los técnicos-funcionarios del Servicio, entonces podría despegarse hacia otros escenarios menos oscuros. Lo primero que tiene que hacer una institución que se dice educativa es funcionar con criterios, maneras y valores educativos y eso, por desgracia, aun no se ha dado en esta administración. Siempre se está a tiempo de cambiar, lo decía siempre Freire, el gran pedagogo, pero hay que querer hacerlo: «cambiar es (muy) difícil, pero es posible».
 
Asamblea de educadores ambientales afectados por los recortes de la Comunidad de Madrid
«Todo lo que se da, vuelve, y todo lo que se da, se pierde»