Día Internacional del Libro y la mujer escritora, feminista y anarquista

Con motivo de la celebración del Día Internacional del Libro el 23 de abril, este 8A, desde la CNT Comarcal Sur-Villaverde y a través del plan de reivindicación de “Todos los meses cuentan” surgida a partir del 8M, queremos apelar al recuerdo de todas aquellas mujeres, escritoras, feministas y revolucionarias que han sido muchas veces infravaloradas y condenadas al olvido, eclipsadas por una mayoría masculina también en el campo de las letras y del activismo anarquista.

Este pequeño viaje dará comienzo por Mary Wollstonecraft (1759 – 1797). Filósofa y escritora inglesa, publicó una de las primeras obras abiertamente feministas, ‘Vindicación de los derechos de la mujer’, con la que se establecerían las bases del feminismo moderno. Se casó, entonces, con William Godwin, uno de los precursores del anarquismo, con el que tuvo a Mary Wollstonecraft Shelley (1797 – 1851) y que, debido a complicaciones del parto, morirá un mes después de dar a luz a su hija.

Junto a Wollstonecraft madre, Flora Tristán (1803 – 1844), escritora y pensadora socialista francesa, de ascendencia peruana, soldó la estructura feminista, esta vez con un cariz de clase social, lo que daría lugar, de forma ulterior, al feminismo marxista.

Saltamos ahora a la España de la segunda mitad del siglo XIX, con las figuras, entre otras, de Teresa Claramunt, Mañé, Sánchez Saornil o Montseny.

Teresa Claramunt Creus (1862 – 1931) fue una obrera de lo textil, letrada, cenetista y con unas dotes retóricas que, como aseguraba Federica Montseny, tenía el poder de estremecer con su discurso, llegando a las almas de sus oyentes con la cercanía de quien pertenece al pueblo. Fundó la revista El Productor y colaboró en las creadas por Juan Montseny Carret (El Rebelde) y por Teresa Mañé (La Revista Blanca).

Teresa Mañé i Miravet (1865 – 1939), amiga de Claramunt, fue más conocida con su pseudónimo de Soledad Gustavo. Maestra, escritora y cenetista, fundó La Revista Blanca en 1898. Su primera toma de contacto con el anarquismo fue en su colaboración con el diario creado por Claramunt, y donde conoció a personajes tales como Anselmo Lorenzo o Juan Montseny, su futuro esposo, con el que tendrá a Federica (1905 – 1994). Ella misma educará y ejercerá como maestra de la pequeña Montseny, la cual, como todas sabemos, participará en cargos importantes de la CNT, la FAI y del gobierno republicano en la Guerra Civil como ministra de sanidad. Hasta el día de su defunción, Federica será una prolífica escritora.

Por último, también tenemos que destacar el papel de la tríada de las Mujeres Libres: Lucía Sánchez Saornil (1895 – 1970), escritora y poetisa; Mercedes Comaposada Guillén (1901 – 1994), abogada y educadora; y Amparo Poch y Gascón (1902 – 1968), médica. En 1936, sale a la calle el primer número de Mujeres Libres, la revista que fundaran las tres. El nombre de la revista se tomará más adelante, en las zonas liberadas del fascismo, por una organización específica de mujeres anarquistas, que, como ayer, día 7 de abril, se pudo ver en la famosa película Libertarias, de Vicente Aranda, que se emitió en la 2.

Nos dejamos tantas figuras del feminismo, de la escritura y del anarquismo en el tintero, y, sobre todo, no haber profundizado más en las mujeres que hemos citado, que nos deja mal sabor de boca. Nos habría encantado incluir personalidades como Consuelo Zavala, Emma Goldmann o Lola Iturbe; sin embargo, nos daría para varias tesis.

Por un mundo más equitativo. ¡Abajo los muros, las opresiones y el patriarcado!